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Arquidiócesis de Chicago
Martín Rojas sensibilizar y educar por medio del arte

Pintor, escultor y trotamundos, Martín Rojas tiene diferentes facetas en su oficio artístico: como pintor de temas religiosos, busca en el arte su conexión con lo sagrado, como pintor abstracto y figurativo persigue la expresión de sus mundos interiores. Este lenguaje le habla al espectador más allá de las palabras, en los reinos de la emoción estética, en los territorios de la belleza.

Martín Rojas es consecuente con esta necesidad expresiva, y como muestra de gratitud y fervor ha obsequiado a la Arquidiócesis de Chicago un cuadro que expresa a San Juan Diego, el cual se encuentra ahora en las instalaciones del seminario Quigley. En este regalo que el pintor mexicano hace al pueblo de Estados Unidos quiso simbolizar la unión de las dos culturas. “Yo quise hacer esa donación como un símbolo de que Juan Diego es ahora un peregrino aquí en Chicago” nos dice Martín. En su estudio de la calle Cermak, Rojas recibe a Chicago Católico y expresa su opinión sobre las formas usuales de representar al Santo indígena: “Yo observo una cosa en la pintura, digamos ‘oficial’ de Juan Diego: como fue pintada por un español, o dentro de la escuela de arte europeo, no es un me-xicano lo que pintaron, sino un europeo. A la distancia da la impresión de que es Hernán Cortés. Los indígenas son por lo general lampiños. Yo quise pintar un mexicano actual, no uno de 1500. Uno contemporáneo como tantos que llegan aquí con muchas ilusiones, pero con fe. Entonces lo pinté y dije: “de que esté aquí en mi estudio, pues mejor que esté en un espacio público y que la gente lo vea.” Su cuadro, escribe en una carta que le envió al Cardenal Francis George “representa a un verdadero indígena, un campesino mexicano de hoy, de toscas facciones, como tantos de nuestros campesinos que abandonan sus erosionadas tierras en busca de una mejor forma de vida, con el rostro cansado pero lleno de esperanza, la expresión dulce, humilde y sumisa, confiada en la bondad y el amor de nuestra madre celestial”.

 

El arte humaniza

Conciente de lo indispensable que es mantener vivo el lenguaje artístico, que nutre al espíritu, en un tiempo en que la gente se preocupa cada vez menos por el arte y el cultivo del pensamiento crítico, Martín Rojas ha concebido un proyecto educativo que abarca varias disciplinas. El proyecto Eco Global Arte surgió en México, donde ya se tiene un terreno en Tlaxcala y se están comenzando a construir las instalaciones. Este pretende ser un instituto para la enseñanza de las artes plásticas y un espacio donde periódicamente se ofrezcan seminarios de historia del arte prehispánico, colonial y contemporáneo de México, al igual que educación ecológica. Precisamente uno de los motivos de las continuas visitas de Rojas a Chicago es abrir un espacio similar aquí.

“Eco Global Arte es un proyecto creado en México con la finalidad de dar a las personas interesadas cursos sobre educación ecológica y arte en todas sus expresiones” dice Rojas. Cuando este proyecto nace, a finales de 2002, Martín no sabía a ciencia cierta por donde comenzar. Él tiene muchos nexos con Europa, donde ha vivido por mucho tiempo, “pero ya no estamos tan jóvenes, y ahora trasladarnos a Europa requiere de doce horas de viaje, y venir a Chicago son cuatro”. Pero además hay una razón poderosa por la que el pintor esté especialmente interesado en Estados Unidos, y en particular Chicago: “Sobre todo porque en Estados Unidos tenemos una gran población latina. Hace alrededor de cinco años vine a Chicago por primera vez, invitado por la Cámara de Comercio de la calle Cermak y por el Instituto Mexicano de Cultura y Educación (IMCE) que corres-pondía antes al consulado mexicano. El tiempo que estuve me dí cuenta de las muchas necesidades que tiene nuestra comunidad, sobre todo los jóvenes. Hace falta ofrecerles más opciones para su educación. Una muy importante es el arte, porque el arte sensibiliza, humaniza al hombre, y lo hace menos violento. Hay que partir de las nuevas generaciones, es un proyecto a largo plazo, pero dentro de cinco o diez años vamos a comenzar a ver los resultados: jóvenes que embellezcan su entorno y den testimonio de su propia cultura, ya conociéndola. Esa es la inquietud que me trajo a Chicago.”

El afán de educar y sensibilizar a las nuevas generaciones no es nuevo para Martín Rojas, ya que él fue fundador del Taller-Escuela de Artes Visuales de la Universidad de Tlaxcala. “Después de 15 años de trabajar y no ver resultados (porque todo lo politizan por desgracia) me ce-rraron la escuela. Una escuela que costó mucho hacer el proyecto, el plan de estudios, investigar nuestras necesidades. Cerraron y fue como si hubieran matado a mi hijo. Me decepcionó un poco y de ahí surgió el proyecto Eco Global Arte, idea de un gran amigo de México, Guillermo Aragón y de un servidor. Él entiende mucho de plantas medicinales y ecología, y yo en el aspecto del arte, entonces decidimos conjugar inquietudes para darle vida a este proyecto. Ya tenemos el plan de estudios. Lo que yo quiero concretamente aquí en Chicago es abrir un espacio donde se puedan iniciar estos cursos. Quizá al principio sean de poco alcance, porque se requieren recursos económicos. Pero es un proyecto a largo plazo.”

 

Una larga trayectoria

Nacido en San Martín Texmelucan, en el estado mexicano de Puebla, Martín comenzó a dibujar a los siete años como cualquier niño, haciendo dibujos de Walt Disney. A los nueve ya dibujaba figura humana, y poco después le dió por hacer cuadros taurinos. En su temprana juventud quiso ser sacerdote, por lo que ingresó en un seminario en la ciudad capital de Puebla y allí es donde comenzó a hacer arte religioso. Des-pués se dio cuenta de que su vocación se inclinaba más hacia el arte. Dejó el seminario y se fue a la ciudad de México a estudiar como alumno no regular porque no tenía recursos económicos. Después, con esfuerzos y muchas limitaciones se fue a estudiar a Europa. Estudió en Perugia, Italia, de 1981 a 1983. Allí cursó historia del arte, escultura, grabado italiano y etruscología, a fin de entender más a fondo la cultura italiana. Después trabajó en Suiza, dando clases de arte para regresar a México. Tuvo, a finales de la década de los ochenta, un segundo período en Europa, a donde volvió ya como pintor y escultor formado. Hoy, a sus 54 años, hay obras suyas en Francia, Italia, Suiza, Alemania, Holanda, Suiza y México. Su trabajo artístico se aprecia también en el Vaticano, en una galería que data del año 1518.

Le preguntamos a Martín cómo fue que llegó al Vaticano, y nos cuenta: “En mi primer período en Europa, cuando era estudiante, conocí a un amigo que era guardia suizo de Paulo VI. Él se casó con una muchacha de Tlaxcala (México). Nos hicimos amigos. Pasaron los años y me regresé a México. Un día me llama por teléfono y me pregunta si me gustaría hacer una exposición en Suiza. Le dije que sí. Él me preguntó si tenía obra porque ya tenía la fecha de la exposición. En esta exposición invitó al comandante de la Guardia Suiza, el comandante Roland Buchz y le dice ‘oye qué posibilidades habría de que Martín pudiera trabajar para el Vaticano’. Él dijo que ninguna, pero que le diera mis datos para ver qué podría hacer. Pasó el tiempo y me fui a vivir a Italia porque era más económico que en Suiza. Estamos hablando del segundo período en Europa. Después de un tiempo me llamaron por teléfono y era él, y me dice que autorizaron una pintura para verla. ‘Véngase a Roma y habla-mos’. Me fui a Roma, hicimos el trato e hice la pintura. Después pasó el tiempo y me llamó otra vez y me dijo ‘autorizaron una pintura’. Ahí voy otra vez y luego hice un retrato para el Cardenal Henry Schwery y así comencé. Yo viví por períodos en el Vaticano, entre el 88 y el 89.”

 

La Guadalupana en Suiza

Rojas ha llevado los símbolos del catolicismo mexicano muy lejos, y destaca en su trabajo la Virgen de Guadalupe que dió su nombre a una capilla en Suiza. Esta es otra historia que Martín nos cuenta con orgullo:

“En Suiza hay una capilla que se llama Notre Dame de Guadalupe. Yo la doné al pueblo suizo. Después de estar algunos años viviendo en Suiza, pues los mexicanos somos así, a veces sentimos nostalgia por nuestra patria. El lugar en que estaba era muy bello. Los suizos me abrieron las puertas con mucha ge-nerosidad, pero yo extrañaba mi patria. De un lado tenía un cuadro de los volcanes y del otro lado tenía un cuadro de la Malinche, pues mi pueblo natal se encuentra en medio de estas tres montañas. Mi madre falleció hace ya catorce años, en el período en que estaba yo por allá. Entonces pinté esta Virgen de Guadalupe, pero no es una Virgen de Guadalupe tradicional, es mi version, como yo la siento. La pinté y la tenía en mi estudio. Entonces una vez un obispo de Sion la vió. El era director de la fundación donde yo vivía. No me dijo nada pero lo vi que estaba emocionado con la pintura. Suiza me había dado tanta amistad que yo pensé que era tiempo de que la Virgen tuviera un lugar. Platicando con él me dijo con una humildad realmente increíble ‘mi capilla no tiene dedicación todavía y si usted quiere la ponemos’. Inmediatamente se la di. Entonces se le hizo su misa de entronización. El gobierno de San Martín Texmelucan donó la bandera de México después de haber pedido permiso a la Defensa Nacional, porque está prohibido obsequiar banderas. Entonces se le dedicó esta capilla a la Virgen de Guadalupe. Quedó nombrada Capi-lla de Nuestra Señora de Guadalupe. Es bello porque los fines de año muchos mexicanos que viven en Suiza van allí a Misa.”

 

Su granito de arena

Actualmente Martín Rojas se ha propuesto como meta desarrollar su plan de instalar aquí un centro artístico en cinco años. Por el momento va y viene de México a Chicago, pues no tiene un ingreso económico en esta ciudad y vive con el dinero de la venta de su obra artística en otras partes. Regresa a México, hace esculturas y cuadros, y el pago le permite volver a Chicago a insistir. Ha hablado ya con políticos y empresarios sobre la viabilidad de abrir este centro educativo y artístico, sobre la importancia de formar a las nuevas generaciones de latinos que crecen en este país. Los resultados todavía no se ven claros pero Rojas se mantiene optimista.

“Ahora tenemos un proyecto escultórico muy interesante para la calle 26” nos dice. “El proyecto se llama “Corredor histórico cultural de la unidad” y comprende un alto relieve de un personaje histórico de México y uno de Estados Unidos. Si estamos en un país que nos acoge pues debemos ser respetuosos de su cultura y tratar de fusionar, que no se vea como es notorio aquí, la zona de chinos, la zona de polacos, etcétera. Que se vea que somos uno de alguna manera. A lo mejor el arte puede poner también su granito de arena.”

 

Tapa


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