Julio 2006
L.A. en L.A.: Liturgiam Authenticam en Los Ángeles
La reunión de primavera de la Conferencia de Obispos de Estados Unidos se realizó la semana pasada en Los Ángeles. Como sucede en la mayoría de estas reuniones, los obispos pasaron la mayoría de su tiempo en un hotel y salieron una tarde para celebrar misa en la nueva Catedral de Nuestra Señora de Los Ángeles, un singular ensamble de edificios diseñados con el objeto de colocar a la Iglesia y a su ministerio de manera cuadrangular en el centro de la vida de Los Ángeles.
El punto central de las preocupaciones de los obispos durante nuestra reunión fue la aprobación de una traducción parcial de la última edición del Misal Romano. El Misal Romano fue revisado después del Concilio y publicado bajo la autoridad del Papa Paulo VI. Esa primera edición del Misal Paulino fue traducida al inglés y es la que aún se sigue utilizado. Sin embargo, en la segunda parte de los sesenta, la Santa Sede publicó una segunda edición del Misal Post Vaticano II y después, hace dos años, una tercera edición. La tercera edición tiene varios cánones y prefacios más y un número de nuevos días festivos para marcar las celebraciones de santos recientemente canonizados. Y debido a la existencia de una nueva edición del Misal en latín, debe haber una nueva traducción en los idiomas vernáculos del mundo católico. Algunas personas han preguntado porqué nos preocupamos de nuevas traducciones de la misa. La razón es que aún estamos utilizando la primera edición del Misal Romano revisado cuando deberíamos estar usando la tercera edición.
Entre las lenguas vernáculas, el inglés tiene una importancia particular, aún cuando muchos más católicos hablan español que inglés alrededor del mundo. Sin embargo el inglés es el idioma global predominante hoy en día, y los países de habla inglesa han tenido, desde el Concilio, una traducción única para todo el mundo angloparlante. Once conferencias de obispos de habla inglesa crearon después del Concilio la Comisión Internacional para el Inglés en la Liturgia (ICEL por sus siglas en inglés) con el fin de ayudar a los obispos a supervisar la traducción del Misal Romano del latín al inglés.
ICEL ha estado trabajando en traducir la tercera edición del Misal Romano Paulino durante varios años y recientemente ha pedido a varias conferencias que aprueben la traducción de la sección central del Misal, la Orden de la Misa. Esta sección contiene las plegarias que decimos en cada misa, distinguidas de las partes apropiadas de la Misa para festividades particulares. Australia, Inglaterra, Gales y Escocia ya han aprobado las nuevas traducciones; los obispos de E.U. revisamos el asunto la semana pasada. De hecho, esta fue la tercera ocasión en que hemos discutido estos textos. En las dos anteriores, habíamos enviado sugerencias para cambios al ICEL, algunos de los cuales fueron incorporados en los textos y algunos no. La semana pasada continuamos el proceso de revisar las partes del texto antes de votarlo y aprobarlo.
La historia de las traducciones litúrgicas ha sido tormentosa en los últimos siete u ocho años. Parte de la controversia se ha centrado en las reglas para traducir. La Santa Sede, la cual determina cómo debe celebrarse el rito romano de la Iglesia católica alrededor del mundo, publicó un documento llamado Liturgiam Authenticam hace varios años con el objetivo de ayudar a los traductores a elaborar textos que fueran fieles al original en latín y satisfactorios para el culto en la lengua vernácula. Una buena traducción es fiel no sólo al significado del idioma original sino también a la forma. Existen, por ejemplo, diferentes maneras para instruir a alguien a encender la luz. Podría decir, “Enciende la luz” o podría decir “¿Podrías encender la luz?” La información es la misma en ambas oraciones, pero la forma es diferente. Liturgiam Authenticam indica al traductor a que ponga atención tanto al contenido como a la forma del idioma original.
Como consecuencia, la traducción del nuevo Misal será algo más amable, más cortés en la forma que los textos que ahora usamos. Las nuevas traducciones también restablecerán partes de las oraciones que actualmente no están traducidas y pondrán atención al contexto bíblico de muchas de las oraciones del rito Romano. Un caso ilustrativo es la discutida traducción de “et cum spiritu tuo” como “and with your spirit (y con tu espíritu)”, en lugar de la actual “and also with you (y también contigo)”. La traducción actual podría parecer más personal y amigable, aunque ese es precisamente el problema. El espíritu al que se refiere el latín es el espíritu de Cristo que desciende al sacerdote cuando éste es ordenado, como San Pablo explicó a San Timoteo. En otras palabras, las personas están diciendo en su respuesta que Cristo como cabeza de la Iglesia es la cabeza de la asamblea litúrgica, sin importar quién sea el sacerdote celebrante particular. Esa es una declaración de fe, una declaración distorsionada al transformarla en un intercambio de saludos personales.
Los textos del Orden de la Misa aprobados por los obispos de E.U. la semana pasada son hermosos e interesantes. Me tomaré algún tiempo e interés personal para decirlas bien en oración. El Misal completo no estará en uso por dos o tres años más lo cual nos dará tiempo para obtener un mayor entendimiento en la materia. Mientras tanto, continuaremos en Misa adorando a Dios en espíritu y verdad, orando los unos por los otros, por la Iglesia y el mundo. Que Dios los bendiga.
Sinceramente suyo en Cristo:
Cardenal Francis George, O.M.I.
Arzobispo de Chicago