Misión Chicago
Un espacio para la evangelización
Texto: Julio Rangel
En el marco del “año de la evangelización” proclamado por el Cardenal Francis George, este año fue lanzado Misión Chicago, un programa que fue definido por el mismo cardenal como “una oportunidad de experimentar la manera en que la gracia transforma nuestra vida cuando abrimos nuestro corazón y nuestra mente, nuestro ser, a los misterios de la fe”.
Dicho programa comenzó a principios de 2006 y se extendió a la comunidad hispana en este otoño, por medio de seis sesiones en sendas parroquias a lo largo de la arquidiócesis. El propósito de Misión Chicago es, nos dice el padre Claudio Díaz Jr, “dar un espacio de evangelización en diferentes partes de la Arquidiócesis de Chicago”.
La conversión es un proceso
El padre Díaz, en su calidad de director de la Oficina para Católicos Hispanos de la Arquidiócesis de Chicago, ha recibido la encomienda de coordinar la misión a fin de involucrar a la comunidad hispana en un proyecto que anteriormente se llevó a cabo en parroquias anglosajonas bajo la coordinación del padre Robert Barron. “Se han seleccionado varias comunidades donde se pueda llevar a cabo la palabra de Dios” nos comentó el padre Díaz. Todos estos esfuerzos, que involucran la labor de gente en diferentes vicarías son realizados, dijo “con el objetivo de la conversión; necesitamos esa conversión día a día.”
Al respecto, el padre abundó en la idea de que la conversión no se da de manera instantánea, sino que se sigue como una experiencia que va creciendo: “Como católicos, la conversión es un proceso, no es un mero evento, sino que se desarrolla, evoluciona, hasta llegar a la cúspide de la conversión, que es alcanzar a Dios.”
Los objetivos mencionados son realizables, pues, a largo plazo, y los resultados no se verán de la noche a la mañana, sino que se irá incidiendo en la gente paulatinamente, involucrándola. Preguntamos al padre Claudio en qué consisten las sesiones de Misión Chicago, y nos responde: “En estas noches (de Misión Chicago), se reflexiona sobre la Escritura, y a la luz de la Escritura se lleva a cabo una buena prédica, una prédica “sabrosa”, sobre lo que esto implica en la vida del católico. De una manera muy especial, en la vida del hispano que vive en los Estados Unidos. Se hace una serie de preguntas ¿qué papel tengo, por ejemplo, en el plan de Dios? ¿Cuál es el significado de la cruz en mi vida? ¿Qué significa Jesús en mi vida? Una serie de preguntas que son como la base para desarrollar esta Misión Chicago en un momento de encuentro con Dios y con uno mismo.”
Cada comunidad es diferente
Las sesiones de Misión Chicago se han desarrollado en distintos puntos geográficos de la Arquidiócesis y la respuesta es un tanto impredecible. “Se ha hecho el llamado, pero en realidad esta es una caja de sorpresas”, dice el padre Claudio, “porque cada vicaría es diferente. Cada comunidad es diferente. Cada misión se ha hecho a diferentes horas. Somos optimistas, y esperamos que el pueblo se manifieste, y si el pueblo tiene sed de estos eventos, con su presencia se reafirmará que efectivamente esto es lo que se necesita.”
Conversando fuera de una de las iglesias donde se llevaría a cabo una de las jornadas de Misión Chicago, comentamos con el padre Claudio las diversas estrategias para acercarse a la gente, para involucrar más de lleno a los hispanos. Esto ha sido comentado ampliamente en simposios y talleres, ya que muchos sacerdotes buscan la manera de traer a los feligreses a sus actividades, de hacer más activa a la gente alrededor de los eventos comunitarios de la iglesia.
“Para poder involucrar a un individuo, tú tienes que encontrarlo en el plano donde está”, dice al respecto el padre Díaz. “Esto quiere decir, que lo entiendas, que sepas de dónde viene. Una vez que hagas eso, entonces ese grupo o ese individuo puede ser colaborador de la realidad a la cual lo estás invitando. De allí se puede trabajar en equipo, se puede hacer correcciones, enmiendas, crecimiento, evolución con ese grupo es posible. Pero primero es encontrar al grupo y a la persona en el nivel en que se encuentra, para motivarlo a ser cooperador.”
Algunas semanas después, el padre Claudio estaba contento por la respuesta de la gente: “Hemos visto un incremento, se ha seguido conforme a programa”, nos dijo. Agregó que el proyecto está contemplado a largo plazo, pues se busca establecer Misión Chicago: “Mientras la gente más conoce de Misión Chicago más responde y más se interesa. Es cuestión de ir perfeccionando el sistema de comunicación. Esto no es un evento de una vez en la vida. Misión Chicago se planea como un proyecto a lo largo de varios años como parte del proceso de evangelización de la Arquidiócesis de Chicago.”
La próxima sesión de Misión Chicago tendrá lugar el 11 de noviembre en San Francisco de Sales (135 S. Bueshing Rd.) en Lake Zurich. Después, el 9 de diciembre el padre Claudio Díaz tendrá a su cargo una sesión para jóvenes en San Estanislao Kotska (1351 W. Evergreen) en Chicago.
Este primer ciclo de Misión Chicago cerrará el 10 de diciembre en la Catedral del Santo Nombre a las 7:00 P.M.