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Los hispanos de Calumet ya tienen misa en su idioma
En la década de 1920, poco antes de la Gran Depresión, el área de Calumet City, al sur de Chicago, casi en los límites con Indiana, contaba con aproximadamente diez mil personas. Esto llevó a la Arquidiócesis de Chicago a considerar la construcción de una iglesia que atendiera al grupo de feligreses que tenía que desplazarse al vecino pueblo de Hammond, en Indiana, para escuchar misa.
De esta manera, en abril de 1925 fue fundada en Calumet City la iglesia de San Víctor, una humilde construcción de madera que en 1928 se convirtió en el edificio que hoy se levanta en el 553 de la avenida Hirsch.
La iglesia congregó por mucho tiempo a una comunidad blanca, en su mayoría de ascendencia polaca. Sin embargo, con las últimas oleadas de inmigración hispana, la iglesia consideró que era tiempo de abrirles la puerta a los latinos, y tras algunos intentos previos, el pasado 17 de julio se instituyó la primera misa en español en San Víctor. “Hay una verdadera necesidad de esto “, dice el padre Leonard Dubi, “estamos encantados de atender a estas personas”
El padre Dubi había estado escuchando opiniones, tanto de latinos que iban a la misa en inglés (otros se desplazaban al sur de Chicago para oir misa en español) como de anglos que veían el incremento de la población hispanohablante. Curiosamente, algunos feligreses anglosajones le decían al padre que una misa en español revitalizaría la iglesia, traería más gente, la haría más vibrante.
Después de algunos trámites, el padre accedió, pero dijo que si no asistían por lo menos 100 personas, no valía la pena. El domingo, su sorpresa fue mayúscula cuando se encontró con 250 personas. El padre Dubi nos informa de que actualmente llega un promedio de 260 personas a esta misa, que se celebra a las 12:30 p.m.
El regocijo de la comunidad hispana católica se incrementó a finales de agosto, con la presencia de la escultura gigante de la “Virgen del Milenio”, que llegó a San Víctor el 20 de agosto y permaneció allí hasta el 3 de septiembre. Durante su presencia se rezó el rosario diariamente y hubo una serie de misas en su honor.
Cambios en Calumet
El crecimiento de la comunidad hispana en los suburbios de Illinois desde fines de los noventa ha sido materia de muchos comentarios sobre el cambio demográfico de estos territorios, antes considerados casi exclusivamente anglos. Calumet City no es conocida por tener una población latina muy amplia, aunque el Censo de 2000 ya muestra un 10.9% de latinos allí.
La señora Irene Flores vivió 13 años en Calumet y desde hace siete se mudó a la vecina Lansing, aunque no ha dejado de ir a la misa de San Víctor cada domingo. Nacida en el este de Chicago, su padre es de Guanajuato y su madre de Nuevo México. La señora Flores es una de los parroquianos que estuvieron más activos “empujando” para tener una misa en español.
Ella recuerda que de niña iba a las misas en inglés, mientras su padre iba a la misa en español. Hoy ve cómo la presencia latina va logrando espacios de reconocimiento dentro de la iglesia. “Sinceramente creemos que los latinos vamos a levantar la parroquia de San Víctor”, dice. Cuando le preguntamos si las personas que asisten a esta misa vienen también de los suburbios vecinos nos responde: “Cuando platico con ellos me dicen que son de Calumet, y que normalmente van a Chicago a buscar una misa en español. Ahora ya se quedan en Calumet.”
La señora Flores considera que la sociedad de Calumet ha cambiado mucho en los últimos años. “Al final, cuando yo estaba en Calumet ya no salía a la calle, llegaba del trabajo a la casa. La cuadra empezó a cambiar. Vivía en un edificio duplex, y mis vecinos vendieron la casa a unos mexicanos, creyendo que eran una familia. Eran varios hombres que hacían fiestas, bebían mucho y tocaban su música hasta la madrugada, y yo me levantaba a las cuatro para ir a trabajar.” Sin embargo, la iglesia como centro de cohesión social es una esperanza para esta comunidad de gente trabajadora, además de que hay un gran reto en el creciente número de jóvenes que necesitan programas de apoyo.
Presencia de familias
El señor Humberto Rivera, junto con su esposa Sofía son también parte del grupo de feligreses de San Víctor que ayudaron a que se estableciera la misa en su idioma. Aunque todavía se dice que en Calumet hay pocos hispanos, el señor Rivera afirma que la presencia hispana es cada vez más visible en las tiendas. Él también vive ahora en Lansing, pero recuerda que hace más de una década “la mayoría de la parroquia eran güeros”.
La familia Rivera fue muy activa en la divulgación que hizo de la primera misa en español un éxito al sobrepasar la gente que esperaban. “En dos semanas corrimos la palabra”, dice, “con folletos, hablando con la gente, etc.” Ahora, con un promedio de 260 personas cada domingo, el señor Rivera nos dice que una diferencia clave es que los asistentes hispanos son en su mayoría familias: “En la misa anglo hay gente mayor y pocas familias. En la misa en español hay familias, hay niños. Quiero ver el día en que tengamos 400.”
Algo que no deja de asombrarlo es la respuesta de los latinos que residen en el área: “Les da mucho gusto tener una parroquia. Todos quieren cooperar para mantener el movimiento.” Esto podría sentar un ejemplo de organización de la comunidad hispanohablante, que podría así demandar más y mejores servicios en la ciudad.
En general, don Humberto considera que la relación con la población anglosajona ha sido cordial. Sin embargo, es inevitable encontrar algunas personas que aún no están listas para ajustarse a los cambios que demanda una sociedad cambiante. “A la gente mayor que asiste a veces no le gusta tener misa en otro idioma” dice Ramírez. “Las primeras misas en esta parroquia fueron en polaco, pero creo que debe dejarse que ahora los latinos tengan su misa en español. Eso es evolución”. Pero en su mayoría, la comunidad anglo ha sido amable y solidaria. “A mí me han dicho ‘ustedes van a sostener esta iglesia. Habrá gente que no le guste, pero ustedes van a mantenerla abierta’”, comenta Ramírez, quien recuerda: “Un anglosajón le dijo al padre Dubi ‘esta iglesia necesita una misa en español para que suba la gente’”.
El grupo de hispanos activos no para de generar planes y proyectos para el futuro. Por ahora, se preparan para la gran celebración de la Virgen de Guadalupe el próximo 10 de diciembre. El apoyo de la comunidad no latina ha sido enorme, y la gente le ha tomado cariño al padre Dubi, quien se esfuerza por hablar español, y al parecer cada vez lo hace mejor.
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