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Arquidiócesis de Chicago
“Todo lo que quiero en la vida eres tú”

Estimado Víctor Alvarez,

He venido leyendo sus artículos en el Chicago Católico y quiero felicitarlo porque nos han hecho mucho bien. Es por eso que me animé a escribirle. Hace ya algunos meses que mi esposa y yo ya no tenemos ninguna intimidad y presiento que ella me está engañando con otro. Esto nos ha traído muchos conflictos y celos de mi parte. Le reviso constantemente sus recados, etc. Ella lo niega todo. Victor, yo la quiero mucho, siento que ella realmente es mi razón de vivir. Pienso que si me deja mejor me gustaría matarme. Yo le he dicho a ella que todo lo que quiero en la vida es a ella. Tenemos dos niños y creo que ella no piensa en ellos, en el mal que les está causando si me deja. Me da miedo pensar que me fuera a dejar, no se qué haría.

Estimado señor: Gracias por escribir sobre un problema que es tan común y por ser tan valiente al abrirse de esa manera. Lamento escuchar que esté pasando por ese trance tan difícil, pero en la relación de pareja no todo se reduce al sexo. El sexo es una consecuencia de la ternura, la comunicación y el amor previo, no es un deber o un placer que la mujer tiene que cumplir. Le traduzco este texto que me pareció muy importante:

 

 “La intimidad sexual fuera de un contexto de interesarse  el uno por el otro, sería mera seducción, explotación, manipulación, despersonalización, una máscara para la soledad, simulación, un deber, diversión, hábito, o una forma de quemar calorías.

Sería un campo donde pudiéramos sacarlo todo, desde nuestra agresión y ansiedad hasta el poder y castigo; podría ser cualquier cosa, menos amor o placer sexual.”

George Bach y Laura Torbet, A Time for Caring

 

Por otro lado me gustaría decirle, como lo he tratado en mis Grupos de Apoyo para Parejas, que la intimidad sexual es una comunión de amor, no una unificación. Semejante intimidad está basada en la autoestima que se tienen cada uno de los cónyuges, y su habilidad de auto-afirmarse. Sin esto, se puede llegar a poner a la pareja como centro de nuestras vidas, esperando que la seguridad del otro nos ayude a vivir nuestra propia realidad. Si esto sucediera, pondríamos una responsabilidad enorme sobre los hombros de nuestro (a) compañero (a) de la vida. Se puede llegar a idolatrizar a la pareja y confundirlo (a) con lo divino, especialmente cuando decimos con todas sus letras: “Todo lo que quiero en la vida eres tú”, y realmente lo creemos, entonces terminamos perdiendo al otro y al YO. Para una persona que no tiene una autoestima sólida, la intimidad le causará miedo. Cuando una persona no aprecia lo que es y tiene, empezamos a pensar que sólo somos roles sociales y que tenemos que jugar a ser esposo (a), papá o mamá. Sin el amor a nosotros mismos, nosotros nos percibiríamos como espejos de lo que otros esperan de uno mismo y  podríamos pasarnos la vida tratando de agradar a otros esperando que ellos nos digan lo que yo soy o quiero ser. En la relación sexual jugar a estos roles, nos llevaría a una desintegración, ya que en lugar de ser yo un ser único e irrepetible que se siente amado, mi pareja y yo nos convertiríamos únicamente en roles de hombre y mujer o esposo y esposa en una cama.

 

Nuestra sexualidad no se limita solamente a los genitales. Todo nuestro ser es sexuado y nuestra forma de actuar, pensar y sentir es un reflejo de nuestro ser hombre o mujer. Nuestra sexualidad se expresa en nuestro modo de dar y recibir: seguridad, placer, proponer, dar sentido de las cosas y a la vida; en la forma de apoyar a las personas con las que nos relacionamos. Nuestra sexualidad también abarca nuestras necesidades de: afecto, cercanía, ternura, comunicación, compasión y forma de relacionarnos; en una palabra TODO nuestro SER.

Los enemigos del sexo son:

Falta de tiempo y el no planear el placer en nuestras vidas. Podría pasarse la vida trabajando como un escape a la intimidad, estresarse para ganar dinero y no tener tiempo para ganar el amor. Si todavía no planean el tiempo para la pareja, siéntense y planeen por lo menos una noche a la semana para la pareja, sin los hijos. Recuerden que la relación sexual requiere de energía, no espere tener sexo con su pareja cuando esté enferma o cansada, calcule tener sus relaciones en lo momentos de mayor energía, no sólo cuando necesita un sedante para el cansancio o el estrés.

 

Uno o los dos esposos carecen del apetito sexual. La falta de deseo sexual puede ser por asuntos no resueltos con la pareja, por estrés crónico, por cuestiones de trabajo, dinero, salud. Algunos sentimientos que pueden hacer perder el apetito sexual pueden ser conscientes o inconscientes: por ejemplo cuando no nos gusta o no tenemos confianza en nuestro compañero (a), el miedo a quedar embarazada, dolor, ser juzgado, impotencia, miedo a ser castigado (a) o a perder el control, o al compromiso intenso que trae la relación sexual. Cuando estos problemas se presentan, será importante que se vea algún terapeuta.

 

Mal uso del sexo. De ninguna manera se recomienda que se use el sexo para manipular o explotar; como arma o instrumento para llegar a un acuerdo; para liberar la ansiedad o como un substituto del afecto. Mucho menos usarlo como un instrumento para evitar el sentirse controlada.

 

Ignorancia o mala información.  Pensar que si una persona ama a otra, ésta tendría que saber qué es lo que la otra quiere o gusta sin decirlo. La mujer y el hombre son tan diferentes sexualmente que necesariamente se necesita la comunicación para educarse el uno al otro sobre las cosas que les agradan o disgustan; y con respeto saberlas pedir y dar.

 En fin, espero que esto lo pueda poner en alerta de lo importante que es tomar en cuenta a su pareja y en caso de seguir con ese problema, hablar al tel. 312-655-7700 para recibir una ayuda especializada.

Que el Señor lo siga bendiciendo a usted y a su familia.

 

Víctor Alvarez es consejero en psicología graduado en la Universidad de Loyola, Chicago. Actualmente trabaja como especialista en servicios clínico-familiares de Caridades Católicas en el departamento de Familia,Sus preguntas las pueden dirigir a su correo electrónico valvarez@catholiccharities.net o a la dirección 2206 Ramsey Cr. Schamburg, IL 60194

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