catholicnewworld.com Portada Cardenal George
Información
Escríbanos
Subscripciones
Publicidad
Archivos
Sitios Católicos
Mapa del Sitio
Catholic publisher for the Archdiocese of Chicago
Spanish language newspaper for the Archdiocese of Chicago
Katolik
Archdiocesan Directory - ordering and advertising information.
Archdiocesan Directory - ordering and advertising information.
Arquidiócesis de Chicago

La Navidad en Puerto Rico no es blanca... es verde

Durante el tercer fin de semana de diciembre tuve la oportunidad de viajar a mi "isla del encanto". Fui con dos misiones: celebrar el 35o aniversario de bodas de unas amistades y asistir a una audiencia con el Arzobispo de San Juan, Don Roberto Gonzáles. Mis primeras horas en la isla fueron marcadas por el cambio obvio de temperatura. Con cielos despejados y a ochenta grados, la isla me recibió con el bullicio de la gente que se encontraba de compras y la música navideña que comienza el fin de semana de Acción de Gracias y termina ocho días después de la Epifanía, en lo que se conoce allá como las octavitas.

Rápidamente me embargaron los recuerdos de una navidad en Puerto Rico. Recordé los dulces de coco, la Rosca de Reyes, el lechón, las morcillas. Recordé las tradiciones de la misa de gallo en Noche Buena, de la despedida del Año Viejo el 31 de diciembre, de los regalos recibidos en el día de Navidad y los Santos Reyes. Las memorias de la infancia se apoderaron de mi mente y un sentimiento de suma alegría se apoderó de mi corazón.

Al día siguiente de mi llegada al pueblo de Yabucoa, en la costa este, me despertaron a las cinco de la mañana las campanas de la iglesia, Los Ángeles Custodios, anunciando la misa de aguinaldo.

Esta es una tradición antiquísima en la isla en la cual se reúnen a esa hora los feligreses para celebrar la Eucaristía nueve días antes de la navidad. Las canciones son propias de la temporada navideña, dando un anticipo de lo que va a ocurrir: el nacimiento del Niño Dios. Después de la misa un vecino hospitalario ofrece un desayuno a los fieles que puede ser tan sencillo como pan y café o tan complejo como un sopón de gallina... y si es de gallina vieja mucho mejor.

El boricua celebra antes, durante y después del nacimiento la llegada de Verbo hecho hombre. Los campos y algunas ciudades se llenan de "parrandas" en donde un grupo de músicos y amigos llegan tocando música religiosa y secular a los hogares a todas horas del día y de la noche. Canciones cono "esta casa tiene las puertas de acero y el que vive en ella es un caballero" y "saludos, saludos, vengo a saludar" se juntan con los cánticos de la iglesia "Hacia Belén se encamina..." y mi preferido "El Villancico Yaucano" inundan así la isla con una plétora de buenos deseos navideños y de un próspero año nuevo.

Ciertamente la fiesta de los Reyes Magos o los Santo Reyes es un momento clave dentro de la temporada navideña. Recordé perfectamente como de niño preparaba con sumo cuidado y parsimonia la hierba y el agua para los caballos de lo reyes. Estos en recompensa por la generosidad y el buen comportamiento de los niños borincanos nos dejaban bajo nuestras camas hermosos regalos reforzando la idea que "cosas buenas suceden a los niños buenos en la Navidad".

En una ocasión mientras caminaba por las legendarias calles del viejo San Juan, frente a un banco se juntó un grupo de músicos con sus trompetas, congas, panderetas y voces. Rompiendo la monotonía, si es que eso existe en Puerto Rico, y con sabor a Caribe, llenaron la calle, los comercios y las almas de los transeúntes con música navideña, de celebración, de vida... Imaginaba a San José y a la Virgen María bailando de gozo al son de una plena puertorriqueña por el nacimiento de su hijo.

Y de trasfondo a esta escena quedaba el turquesa del mar Caribe, las sonrisas de los isleños hijos de Dios y el verdor de los campos de la isla del encanto... La Navidad en Puerto Rico no es blanca... es verde. ¡Felicidades!