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Imagen de la Virgen de Guadalupe: regalo a la comunidad católica de Evanston

 

Por Beatriz Castro
Colaboradora Especial

El pasado 30 de abril del año en curso, la comunidad hispana de la parroquia de San Nicolás - ubicada en el 806 de la Avenida Ridge, en Evanston, Illinois- se llenó de jubilo no sólo por recibir y ofrecer el cuadro de la Virgen de Guadalupe que mandaron hacer a México, a la parroquia que los acogió en 1990 cuando cerraron la iglesia de la Ascensión, sino también por contar con la presencia del artista que pintó la imagen de la Patrona de las Américas, el señor Octavio Ocampo.

Sin importar razas ni nacionalidades, los miembros de la Iglesia de San Nicolás dieron la bienvenida a la pintura de la Virgen de Guadalupe y al pintor mexicano Octavio Ocampo durante sus tres misas dominicales. El recibimiento se desarrolló en un ambiente de fiesta donde se contó con la participación de los niños hispanos, los cuales desfilaron con trajes regionales de México y expresaron su deseo de paz en el mundo.

 

La parte inferior de la pintura muestra cómo rostros de niños de las distintas razas y manos forman el ángel que está a los pies de la imagen original de la Virgen de Guadalupe.

 

 

 

 

Durante la misa de las 13:00 p.m. que se oficia en español, el artista nacido en Celaya, Guanajuato, México en 1943, explicó que pintó la imagen de la Guadalupana con el estilo metamórfico que ha desarrollado desde hace más de 30 años, el cual consiste en cambiar de una imagen a otra en el mismo espacio hasta lograr que cada una de las muchas imágenes que se ensamblan formen una imagen final.

Breve descripción de la pintura

La pintura que mide 5 pies de ancho por 7 de largo es igual a la original que se encuentra en la Basílica de Guadalupe en la Ciudad de México y representa todo un documento que narra la historia desde la aparición, en 1531, de la Virgen Morena a un indio mexicano llamado Juan Diego, hasta la presencia del cuadro en la iglesia de San Nicolás.

Las imágenes de la pintura que forman el ayate (manto) que Juan Diego presentó ante el Señor Obispo Fray Juan de Zumarraga con la Virgen de Guadalupe como prueba de las apariciones, incluyen: el cerro del Tepeyac, el encuentro de Juan Diego con la Virgen y con el Obispo, la antigua y nueva Basílica, a Su Santidad Juan Pablo II, a la parroquia de San Nicolás, a las distintas razas que forman parte de la comunidad católica de Evanston, al Pastor Robert Oldershaw y los ojos, manos y pies del propio Juan Diego.

Cada una de estas imágenes forman a la Virgen de Guadalupe de cuerpo entero, tal y como es la original, con el ángel a sus pies, el resplandor, las nubes y los colores. En el rostro de la Patrona de México se distingue la descripción de las apariciones, así como al Santo Padre. Las rosas que caen del manto de Juan Diego forman la túnica de la imagen mayor y ellas representan los dones, bendiciones y milagros que uno de los ángeles recoge para otorgarlos a personas de diferentes edades, razas y naciona-lidades. Las nubes del paisaje hermanan a la Basílica con la iglesia de San Nicolás.
En entrevista para Chicago Católico el artista Octavio Ocampo, quien realizó sus estudios en el Instituto Nacional de Bellas Arte de la Ciudad de México y en San Francisco, Estados Unidos, dijo sentirse conmovido y agradecido por el caluroso recibimiento que la comunidad de San Nicolás le ofreció a él y su pintura de la Virgen de Guadalupe, la cual “desde que fue colocada en una de las paredes centrales de la parroquia dejo de pertenecerle para pasar a forma parte de todos y cada uno de los feligreses que asisten a ella”.

En este mismo sentido el prestigiado artista, que ha montado más de 60 exposiciones y que constantemente incluye temas religiosos en sus pinturas, agregó, “ como heredero de la tradición católica y como un servidor más de Dios, cuando me siento triste, preocupado o deprimido me acercó a él por medio del arte que he desarrollado desde que soy niño. La pintura es mi manera de rezarle a Dios”. Finalmente indicó, “es una dicha poder compartir con mis hermanos de Chicago mi arte y mis oraciones”.

Un sueño hecho realidad

Por su parte Mario Tamayo, en su calidad de miembro del concilio hispano, informó que la pintura tuvo un costo de 20 mil dólares, más los gastos del marco, los cuales dijo “forman parte del presupuesto contemplado para la renovación de la iglesia (1.2 millones de dólares) que se concluyó en enero pasado. Asimismo agradeció la colaboración de la comunidad hispana para poder tener y compartir la imagen de la Virgen de Guadalupe en San Nicolás y muy especialmente externó su agradecimiento al padre Robert Oldershaw, quien “contribuyó mucho para hacer realidad este sueño”.

En uno de los momentos más emotivos de la celebración, el padre Oldershaw, junto con las manos extendidas de cada uno de los presentes, bendijó la pintura y con ello Nuestra Señora de Guadalupe se integró a la comunidad de San Nicolás.

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